Tener fe en ti mismo, en poder estrangular tu sentimiento de abandono.
Todo arte surge de la autodestrucción.
Empezando algo nuevo, empezando a salir de la crisálida. Empezando lo que nada ni nadie podría terminar. Empezar, a través de la destrucción. A través de la animadversión hacia el sinsentido. Todos nos hemos sentido parte de algo, alguna vez, y parte de nada.
Empezar, gritos de fe por el comienzo.
A todo el que alguna vez ha tenido fe, ¿se le puede llamar creyente?









