Te paseas por la ciudad, con tu limusina blanca.
Autosatisfecho de tu traición.
Te masturbas sobre tu éxito, y te sientes tan útil.
Los Falsos Artistas se extienden como una plaga, y se hacen pasar por uno de los nuestros. Alimentan mentes con promesas vacías, con talento inexistente, aprovechan la debilidad y se nutren de ella. Son como parásitos. Antes de que nadie quisiera verlo, ya estaban aquí, rompiendo la débil línea que separa el arte verdadero de la más absoluta inmundicia. Y lo corrompieron. Y absorbieron cada fibra de bondad, de talento, convencieron a la gente de que ellos eran los Artistas. Y mataron el Arte. Le asesinaron y arrojaron al pozo de la ignorancia. Y allí, el Arte se pudre. Y los artistas reales fueron perseguidos como perros, y condenados por los Falsos Artistas.
Y eso supuso el fin de todo.
Vosotros, los Falsos Artistas, cambiasteis la mentalidad de la gente. Les impedisteis pensar. Les anulasteis. Traicionasteis al Arte y le matasteis con sus propias armas, a cambio de dinero. A cambio de fama. Vosotros os valéis de la estupidez humana y os alimentáis de todo lo bueno del mundo.
Vosotros, que os paseáis por la ciudad en vuestras limusinas blancas.
Vosotros que no sentís remordimientos.
Cargáis sobre vuestros hombros, el peor de los crímenes.









